LATINOAMÉRICA

Los hijos de la revolución: los lujos de las familias Castro y Chávez

Yates, hoteles cinco estrellas, autos de lujo, viajes y compras en Chanel. Mientras los regímenes de Cuba y Venezuela hicieron de la igualdad y la lucha contra los privilegios una bandera, distintos integrantes de las familias de Fidel Castro y Hugo Chávez quedaron expuestos por llevar vidas muy alejadas de las que soportan millones de ciudadanos bajo esos sistemas.

Durante décadas, la Revolución Cubana convirtió la igualdad y la crítica al capitalismo en pilares de su discurso. Sin embargo, las imágenes conocidas de algunos integrantes de la familia Castro mostraron una realidad muy diferente. En 2015, Antonio Castro, hijo de Fidel, fue fotografiado durante unas vacaciones en Turquía junto a una comitiva de 12 personas, alojándose en hoteles cinco estrellas y viajando en un yate de 50 metros. Años después, Tony Castro, nieto del líder cubano, exhibió en redes sociales imágenes de viajes por distintos países, paseos en BMW y estadías en yates.

Pero no todos los descendientes de Fidel eligieron permanecer cerca del régimen. En diciembre de 1993, Alina Fernández, hija del líder cubano, escapó de la isla utilizando un pasaporte español y disfrazada con una peluca y maquillaje para evitar ser reconocida. Tras llegar a Estados Unidos y recibir asilo político, explicó públicamente cómo había conseguido abandonar Cuba y llegó a decir que nunca había considerado a Fidel como un familiar, sino como alguien que ocupaba un cargo político.

La familia de Hugo Chávez también quedó bajo la lupa por episodios similares. Documentos difundidos años después vincularon a su hija María Gabriela Chávez con elevados gastos durante su estadía en Nueva York, incluyendo compras en Chanel y Victoria's Secret, además de restaurantes y otros consumos. Las revelaciones contrastaron con el discurso anticapitalista que durante años caracterizó al chavismo y con el deterioro económico que atravesaba Venezuela.

La contradicción resulta difícil de ignorar: mientras dos proyectos políticos latinoamericanos hicieron de la lucha contra los ricos, los privilegios y el capitalismo parte central de su identidad, integrantes de las familias de sus principales líderes pudieron acceder a bienes y experiencias asociados precisamente con aquello que denunciaban. La revolución prometía terminar con los privilegios. El problema es que, para algunos de los que estaban cerca del poder, esos privilegios nunca parecieron desaparecer.